Por defecto, cuando el programa se dispone a generar un nuevo registro de facturación, se conecta a los servidores de la administración tributaria para validar que dicho registro contiene información correcta que se ajuste a los criterios establecidos por el RRSIF (Real Decreto 1007/2023) y la Orden HAC/1177/2024.
Esta comunicación de datos se realiza mediante un servicio de validación que no tiene trascendencia tributaria.
Si el servidor de la AEAT responde validando la operación, entonces el programa emite la factura definitiva y la guarda en su base de datos. En caso contrario, el programa aborta la operación y la factura permanece en modo borrador (sin emitir).
Ocasionalmente, puede ocurrir que el programa no pueda realizar esta validación debido a que el servidor de la AEAT está experimentando problemas técnicos. En este caso, corresponde al usuario decidir entre asumir el riesgo tributario de generar la factura sin contar con la validación de la AEAT, o bien abortar la operación para reintentarla en otro momento.